La inteligencia artificial está evolucionando muy rápido desde el chat conversacional que todos conocemos, a una herramienta operativa a través de lo que se conoce como Agentes de IA. Cada vez más empresas —grandes, medianas y pequeñas— están incorporando agentes en su día a día. ¿Por qué? Porque ayudan. No hacen magia, pero sí ahorran tiempo, automatizan tareas y liberan a los equipos de trabajo repetitivo.
Y no necesitas cambiar toda tu organización para empezar. Solo seguir tres pasos muy concretos.
1. Identifica una tarea repetitiva que a nadie le gusta hacer
No empieces por lo más estratégico, empieza por lo más tedioso:
¿Hay algún informe que se genera cada semana de forma casi igual?
¿Respondes constantemente a los mismos correos o solicitudes internas?
¿Hay que revisar y clasificar montones de textos o datos?
Esas tareas repetitivas son perfectas para un primer agente de IA. Tienen reglas claras, margen de error bajo y resultados fáciles de medir.
2. Define un caso piloto pequeño, concreto y supervisado
El objetivo no es hacerlo todo de golpe. Solo probar algo que puedas evaluar en pocas semanas.
Ejemplos:
“Durante un mes, el agente generará borradores de informes de ventas para que el equipo solo tenga que analizarlos y validarlos.”
O: “El agente clasificará automáticamente las incidencias entrantes en soporte, y un humano las revisará antes de responder.”
O: “El agente se encargará de encontrar y enviar las facturas que nos solicitan por email de forma continua y repetitiva”
Un buen piloto debe tener un principio y un final claros, para que puedas sacar conclusiones útiles.
3. Evalúa resultados, aprende y decide si escalar
Una vez completado el piloto, revísalo con el equipo:
¿Ha ahorrado tiempo?
¿Se han evitado errores?
¿El proceso ha sido más fluido?
No todo saldrá perfecto a la primera. Pero incluso si el piloto falla, habrás aprendido qué no hacer. Y si funciona, ya tendrás una base real para seguir avanzando.
Empezar con IA no es cuestión de presupuesto o complejidad. Es cuestión de enfoque.
Prueba algo pequeño. Hazlo bien. Y construye desde ahí.
¿Tienes ya en mente ese proceso tedioso que podrías delegar a un agente? No dudes en preguntarme como empezar de inmediato.