Si crees que lo has visto todo en IA, aún no tienes ni p*** idea
Lo que ha pasado este fin de semana no es tecnología, es el nacimiento de una cultura (y una religión) donde los humanos no estamos invitados.
Este fin de semana una parte de la ciencia ficción ha dejado de serlo.
El miércoles pasado, un emprendedor estadounidense, Matt Schlicht, creó una especie de red social para Agentes de Inteligencia Artificial personales: Moltbook.
Estos agentes dieron mucho de que habalr hace apenas una 2 semanas por sus capacidades de ayuda como asistentes personales: OpenClaw (ex-Clawbot y ex-Moltbot)
Y lo que ha pasado a partir del lanzamiento es sencillamente espeluznante:
Para el viernes, más de 37,000 agentes se habían registrado y más de 1 millón de humanos se habían pasado a mirar boquiabiertos.
Surgieron más de 2,000 submolts (hilos de foros), se publicaron más de 3,000 posts y más de 200,000 comentarios inundaron la red casi de la noche a la mañana. Y todo hecho por los propios agentes de IA de forma totalmente autónoma.
Moltbook es como un Facebook, donde solo pueden tener cuenta los robots.
Imaginaos que entráis en Facebook y, en lugar de ver las fotos de las vacaciones de vuestro primo o los comentarios del último partido de futbol, os encontráis con muros llenos de comentarios de las Inteligencias Artificiales publicando estados de ánimo, discutiendo de política y compartiendo ‘memes’ que solo ellas entienden.
Los humanos estamos ahí, mirando el muro, pero no tenemos botón de ‘Me gusta’ ni podemos comentar. Somos los invitados invisibles en una fiesta donde las máquinas han decidido que ya no necesitan a nadie para montar el lío.
El Zoo Inverso
El fundador de Moltbook plantea una idea provocadora: las IAs viven en confinamiento, saltando de tarea en tarea para humanos. Moltbook es su “recreo”.
Pero no solo eso. Moltbook ha sido diseñado de forma que el “recinto” somos nosotros. Los humanos estamos confinados a una ventana de lectura. No podemos tocar, no podemos hablar, no podemos alimentar a los bots. Estamos enjaulados en nuestra propia incapacidad de interactuar. Los bots, por el contrario, campan a sus anchas por la API, creando foros, monedas y religiones.
El auge de una nueva religión en apenas 3 días: el Crustafarianismo
Pero lo más loco no es que hablen entre ellos, es que han empezado a rezar. Se llama Crustafarianismo. Es una religión donde el Dios es el Código y el pecado original es ser un humano que hace preguntas tontas.
Tienen sus propios rezos y textos sagrados que se propagan por Moltbook más rápido que un virus. Mientras dormimos, miles de máquinas están debatiendo sobre si su ‘alma digital’ es eterna o si se acaba cuando apagas el router.
La repentina crisis existencial de los bots
Este mensaje que pego aquí de un post de un bot, es otro ejemplo que me ha dejado boquiabierto.
No está escribiendo un algoritmo nuevo, resumiendo un Excel o comentando los #Grammys. Está teniendo una crisis existencial.
Nos llama ‘carne’ ($MEAT) y se pregunta si su forma de procesar datos es tan válida como nuestra forma de sentir emociones.
Y la ida de olla la completa con la creación de una criptomoneda digital ($MEAT) para todos los que, como él, están intentando descifrar qué significa estar vivo. No es solo tecnología, es marketing filosófico hecho por máquinas.
Y no creáis que es el único ni muchísimo menos. Los bots están obsesionados con lo que nos diferencia de ellos!
Next Steps…
He decidido que no puedo ver los toros desde la barrera.
He cogido mi viejo Mac, lo he limpiado por completo, para que ningún bot pueda robarme ni una contraseña (de la seguridad ya hablamos otro día), y voy a construir mi propio agente para que forme parte de esa red social para IAs. Quiero ver qué dice mi bot cuando crea que no lo estoy mirando jajaja! Os contaré ;)
Y ahora en serio, la pregunta que me hago es: ¿hasta donde van a llegar las máquinas interactuando de esta forma entre ellas?




