🎶 No estaba muerto, estaba de parranda 🎶
Mucho ruido esta semana con la filtración de Anthropic. 500.000 líneas de código, escándalo de seguridad, análisis técnicos...
Mientras tanto, lo importante pasaba desapercibido. Como siempre ;)
Ahora mismo cualquier empresa funciona más o menos así: un ERP, un CRM, Excel para lo que no encaja, y personas coordinando todo eso, con mucho email y con una o varias aplicaciones específicas según el caso de uso. Cada herramienta hace su parte. Nadie tiene una visión completa. Nadie conecta todo de forma consistente.
Lo que realmente Antrophic ha revelado entre las líneas de su código es un cambio de paradigma en como se gobernarán las empresas en un futuro muy, muy cercano.
El cambio que viene es simple de entender y difícil de ignorar.
Va a aparecer algo en el centro de las empresas que no es otro software. Es un sistema que no solo guarda datos, entiende cómo funciona cada negocio. Ve ventas, ve operaciones, ve clientes. Ve logística. Ve tecnología. Y empieza a aprender cómo se toman las decisiones en las compañías.
Durante años nos han repetido que los datos son el activo más importante. Pero los datos ya están en el ERP. Ya están en el CRM. Y? ¿No sientes que sigues teniendo lo mismos problemas de siempre para gestionar y tomar decisiones?
El problema nunca ha sido tener más o menos datos, ha sido siempre saber qué hacer con ellos: cuándo actuar, cómo cambiar la estrategia, qué clientes están a punto de irse, que oportunidades no estamos viendo… y así hasta el infinito con preguntas que nos hacemos todos los días.
Eso no está en ningún sistema. Está en la cabeza de las personas. En su conocimiento y sus capacidades, adquiridas sobre todo a base de experiencia.
Y eso es exactamente lo que la Inteligencia Artificial va a empezar a capturar.
Y lo estamos viviendo sin apenas darnos cuenta
Porque hay algo que no te he contado todavía. Este proceso no empieza mañana. Empezó hace dos años.
Al principio la IA era casi un juguete. Escribía emails. Resumía reuniones. Respondía preguntas con lo le habían enseñado. Útil para cositas, pero nada más. No entendía de negocio, no conocía a tus clientes, no tomaba decisiones.
“Esto no va a cambiar nada importante”, pensamos. Y teníamos razón... entonces.
Pero aprendía. Deprisa. Muy deprisa. Y crecía. Más deprisa aún
Entonces empezó a ayudarte con tareas reales. Redactaba informes, organizaba información, analizaba datos. Pero aún todo sometido a un proceso de revisión y aprobación por nosotros. Seguimos al mando. Por ahora.
Porque desde primeros de este año la revolución ya es que trabaja codo con codo con nosotros. Elevando nuestras capacidades donde no creíamos llegar. Tan integrado en el día a día que cuando se cae Claude, me pongo hasta nervioso.
Y aquí es donde estamos hoy.
Y la pregunta incómoda es esta: Si ha aprendido todo esto en dos años, ¿Cuanto le queda para que aprenda a tomar las decisiones que tomamos nosotros?
Lo que viene mañana no es una IA que llega nueva a una empresa a aprender desde cero.
Es una que ya sabe cómo operar un negocio mejor que algunos de sus empleados.
Y lo hará sola. Sin cansarse. Sin distraerse. Sin pedir vacaciones. Sin equivocarse dos veces en lo mismo.
No reemplaza a las personas
Reemplaza todo lo que aprende de ellas.
Entonces, ¿Qué dice Antrophic?
Pues entre líneas dice que el siguiente paso no es una herramienta mejor. Es un sistema que observa, aprende y ejecuta dentro de tu empresa. Que conecta todo lo que hoy está fragmentado. Y que cada día que pasa, entiende mejor tu negocio que tú mismo.
Y la pregunta no es si va a pasar.
La pregunta es cuándo va a pasar en tu empresa. Porque el primero que lo implante va a tener una ventaja competitiva enorme frente al que espere. Y aquí la velocidad si importa. Y mucho.
Eso es lo que se filtró. No solo el código.
Ahora que lo pienso, igual no fue tan ingenuo el filtrado. 😉


