La crisis de la inteligencia abundante
La IA podría traer más problemas que beneficios a la economía global, si no se gobierna adecuadamente
Reflexionando sobre el caso del post anterior, se puede entrever un escenario muy poco favorable para la economía.
La premisa de partida que todo el mundo comparte ahora mismo es que la Inteligencia Artificial va a hacer que las empresas sean mucho más productivas.
Y eso, en principio, suena muy positivo para la economía. Más productividad = más riqueza.
Pero hay una posibilidad real y preocupante:
Que la IA sea tan buena trabajando, que termine siendo un problema para la economía.
Y no porque termine funcionando mal. Sino justo por lo contrario. Porque funcione demasiado bien.
Un círculo nocivo para la economía
Vamos a continuar con el ejemplo de Block que tenía 10.000 empleados. Y que según su CEO, ahora, gracias a la IA, puede hacer el mismo trabajo con 6.000.
Para la empresa es perfecto:
Paga menos sueldos.
Gana más dinero.
Sus beneficios suben.
Sus acciones suben, porque todo lo anterior es música para los oídos de los inversores
Hasta aquí, todo bien. Pero ahora miremos la otra cara:
Hay 4.000 personas que se quedan sin trabajo.
Esas 4.000 personas:
Saldrán menos a cenar.
Comprarán menos ropa.
No cambiarán de coche.
Cancelarán viajes.
Aplazarán las reformas en casa.
Es decir:
Cuando la gente gana menos, gasta menos.
Las máquinas trabajan… pero no compran nada
La IA puede:
Escribir.
Programar.
Diseñar.
Analizar.
Atender clientes.
Pero no:
Compra zapatillas.
No paga hipoteca.
No se va de vacaciones.
No celebra cumpleaños.
La economía funciona porque las personas trabajan y luego gastan.
Si una parte importante del trabajo pasa a hacerlo la IA, puede pasar algo simple:
Se produce más.
Pero las personas gastan menos porque no tienen trabajo.
Y eso enfría la economía.
El posible efecto perverso en cadena
Entonces, ahora mismo no sería tan descabellado pensar que podría pasar algo así:
La IA mejora.
Las empresas necesitan menos gente.
Despiden y/o bajan los salarios.
Muchas personas ganan menos dinero.
Esas personas gastan menos.
Algunas empresas venden menos porque la gente gasta menos.
Para ganar más, esas empresas invierten en más IA.
Y esas empresas necesitan menos gente y vuelven a despedir más.
Por lo que el ciclo continúa.
No es una catástrofe inmediata.
Es algo más lento y silencioso.
Entonces… ¿la IA es mala?
No.
La IA es una herramienta increíble.
El problema no es tecnológico.
Es estructural.
La economía que conocemos está diseñada así:
Personas trabajan → Personas ganan dinero → Personas gastan → Empresas ingresan → Vuelven a contratar personas.
Si rompemos el primer paso (porque parte del trabajo lo hacen máquinas), el círculo cambia.
Y todavía no sabemos cómo se reorganiza.
Necesitamos reflexionar profundamente a nivel político y social
La hipótesis no es:
“La IA va a destruir el mundo.”
Es más simple:
“Si la IA hace que necesitemos menos personas para producir lo mismo, y esas personas ganan menos dinero, entonces habrá menos consumo.
Y menos consumo enfría la economía.”
Puede irle muy bien a:
Las empresas tecnológicas.
Los dueños de la infraestructura.
Los inversores.
Pero puede costarle más al conjunto de la economía.
Si no se empieza a pensar desde ya mismo como se gestionará este nuevo paradigma, tendremos un problema en un futuro no muy lejano.


