¿Estamos perdiendo la carrera de la IA?
Como en tantos otros ámbitos, el modelo económico europeo no termina de funcionar
Europa se está quedando atrás, una vez más, en la carrera global de la inteligencia artificial. Somos una de las mayores economías del mundo (solo por el conjunto de las partes, que no por nuestra eficiencia económica), y sin embargo Europa solo atrae el 12% de la financiación global de IA, comparado con más del 50% que recibe EE. UU.
En gráfico que introduce este post (fuente: McKinsey), se puede comprobar la diferencia en el gasto en tecnología de IA en diferentes sectores, entre empresas de USA y Europa. Muy ilustrativo y fácil de entender a simple vista.
En términos de infraestructura, por ejemplo, Europa cuenta con 120 centros de datos, mientras que EE. UU. tiene 200 y China 300. Además, las startups de IA en Europa no logran crecer a la misma velocidad que las estadounidenses, con menos de la mitad de "unicornios" (empresas valoradas en más de mil millones de dólares).
Otro ejemplo claro de las diferencias es el sector de semiconductores, donde Europa tiene presencia en el equipamiento de semiconductores, pero carece de un papel significativo en el diseño de chips y la computación en la nube, áreas dominadas por EE. UU. y Asia. Esto limita la capacidad de Europa para desarrollar soluciones tecnológicas propias que impulsen el crecimiento de la IA.
¿De quién es la responsabilidad?
El retraso de Europa en la adopción de IA se debe a una combinación de factores políticos y empresariales. Por un lado, la fragmentación del mercado europeo y la falta de una regulación unificada para la IA dificultan el desarrollo de un ecosistema de innovación a gran escala. Cada país se mira su ombligo, superados por la idiosincrasia “de lo nuestro”, lo que impide la creación de un mercado común y robusto, similar al de EE. UU. o China, donde la IA ha crecido fuertemente gracias a sus economías de escala.
Las empresas privadas también tienen una parte importante de la responsabilidad. A pesar de que algunas empresas en Europa están comenzando a adoptar IA, el ritmo es entre 45% y 70% más lento que el de las empresas estadounidenses. Este retraso en la implementación tecnológica está vinculado (una vez más) a la falta de inversión y a una menor conciencia sobre los beneficios de la IA. Las compañías necesitan no solo adoptar IA, sino también integrarla de forma transversal en sus procesos, desde la fabricación hasta el marketing.
¿Tenemos todavía alguna oportunidad?
Aunque la situación actual ya es desfavorable, según este informe de McKinsey parece que todavía existen oportunidades para darle la vuelta a la situación. O al menos reducir el gap, diría yo. En sectores como la salud, Europa sigue siendo líder mundial, lo que le da una posición estratégica para impulsar la adopción de IA. La clave está en fomentar la inversión en estos sectores clave, promoviendo soluciones de IA que optimicen procesos, reduzcan costos y aumenten la competitividad. Y sobre todo, mejoren el sistema que tenemos, que se va deteriorando poco a poco por falta de recursos para sostenerlo.
Además, Europa puede aprovechar su liderazgo en Sostenibilidad. Mientras que USA y China mantienen sus enfoques menos restrictivos en cuanto a la privacidad de los datos personales, las condiciones laborales y/o el impacto medioambiental, Europa puede desarrollar soluciones de IA que cumplan con las normativas éticas y ecológicas. Esto podría atraer a consumidores y empresas globales que opten por un enfoque más responsable.
Finalmente, para impulsar el desarrollo de la IA, es crucial incrementar la inversión en infraestructuras tecnológicas como centros de datos y computación en la nube, así como mejorar las habilidades digitales de la fuerza laboral europea. A nivel personal, también tenemos que aportar nuestro granito de arena y salir de la zona de confort para seguir aprendiendo.
También se deben impulsar las colaboraciones transfronterizas dentro de la Unión Europea para eliminar la fragmentación del mercado y crear un entorno propicio para la innovación y el crecimiento de startups. Pero esto es harina de otro costal. Sería cambiar la filosofía completa de Europa, y a estas alturas de partido para mi esto es imposible.