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Con la irrupción de la IA ha aparecido con fuerza el concepto de los Digital Workers; presentándose como la próxima gran revolución en el ámbito de las empresas. Prometen ser una fuerza laboral virtual capaz de ejecutar casi cualquier tipo de tarea, procesar grandes volúmenes de datos y liberar a las personas para que se concentren en trabajos de mayor valor (o no). Pero; ¿es realmente esta tecnología tan disruptiva como se sugiere, o se trata simplemente de una capa de marketing sobre tecnología que ya existía?
La Realidad detrás de los Digital Workers
En mi opinión, por el momento y mientras la IA se encuentre en el estado actual, los Digital Workers no representan más que una evolución de la Automatización Robótica de Procesos (RPA). Un campo que ha estado ayudando a las empresas a automatizar tareas repetitivas durante más de diez años.
La principal diferencia entre el RPA y el concepto de Digital Workers es la incorporación de inteligencia artificial (IA), lo que permite sin duda acelerar determinadas automatizaciones. Y poco más. Porque todo lo que se refiere a que los Digital Workers aprenden, se adaptan y toman decisiones, sencillamente es mentira.
Por ejemplo, un Digital Worker podría gestionar automáticamente el proceso de incorporación de empleados en una empresa, creando cuentas, enviando documentación y programando sesiones de formación. Estos avances son indudablemente útiles, pero ¿hasta qué punto son realmente "inteligentes"? La mayoría de las aplicaciones actuales siguen siendo muy dependientes de la programación humana y la supervisión constante.
La promesa de la autonomía: ¿Realidad o ciencia ficción?
Una de las promesas más ambiciosas de los Digital Workers es la capacidad de tomar decisiones de forma autónoma, aprender de experiencias pasadas y adaptarse a nuevas tareas sin intervención humana. Esta visión, sin embargo, es más cercana a la ciencia ficción que a la realidad actual.
La inteligencia artificial todavía está lejos de alcanzar un nivel de autonomía que permita a los Digital Workers operar completamente sin supervisión. La mayoría de las "decisiones" que toman estos sistemas están preprogramadas o dependen de modelos que requieren ajustes y actualizaciones frecuentes por parte de las personas.
La idea de una fuerza laboral digital que se adapte y aprenda como una persona aún no existe. Aunque es cierto que no estamos acercando a pasos agigantados a esta posibilidad. Sobre todo con el anuncio del próximo lanzamiento de Strawberry y Orion (ChatGPT5) por parte de OpenAI.
Marketing versus Realidad
En cualquier caso, por el momento, el marketing de las empresas que han adoptado el concepto de Digital Worker como eje de su comunicación, suele presentar un enfoque demasiado optimista; donde estas herramientas reemplazan a las personas en una amplia gama de tareas, operando con una eficiencia casi perfecta.
Sin embargo, las implementaciones luego son otra historia. Muchas empresas que han adoptado esta tecnología descubren rápidamente que, si bien los Digital Workers pueden manejar tareas específicas con gran eficacia, la transición hacia una automatización más amplia y autónoma no existe. Y la automatización en cualquier caso es un proceso asistido, complejo, costoso y lleno de obstáculos por el camino.
Al final, un Digital Worker no es más que un conjunto de tareas automatizadas, ordenadas secuencialmente, y apoyadas, eso si, por la Inteligencia Artificial para mejorar la automatización. Y eso, no se implementa de la noche a la mañana y sin apenas coste.
Por tanto, el debate sobre las reducciones de plantillas o aumento de la productividad de manera exponencial a través de los Digital Workers es exagerado, y propiciado en muchas ocasiones por los medios de comunicación, ya que es una noticia que se vende muy bien por si sola. Pero la realidad es otra bien distinta. Y lo vemos los que trabajamos con este tipo de tecnologías todos los días.
Y para terminar, un debate necesario: ¿Queremos realmente Digital Workers?
Aunque no sean una realidad hoy por hoy, ante la posibilidad de que esto ocurra, debemos plantearnos y reflexionar sobre esta pregunta: ¿realmente queremos Digital Workers completamente autónomos y que sustituyan a las personas?
La automatización completa plantea serios dilemas éticos y sociales. La sustitución de personas por máquinas inteligentes tendría indudablemente consecuencias incalculables en el mercado laboral y por supuesto en la sociedad en si misma. Este es un debate por tanto necesario, con el fin de estar preparados. Pero los políticos de turno estarán más pendientes de como escapar de sus problemas en los tribunales, antes de trabajar sobre los problemas de la sociedad.
Digital Workers - Reality or Marketing?
With the irruption of AI, the concept of Digital Workers has appeared with force, presenting itself as the next great revolution in business. They promise to be a virtual workforce capable of executing almost any type of task, processing large volumes of data and freeing people to concentrate on higher value (or not) work. But; is this technology really as disruptive as suggested, or is it simply a marketing layer on top of technology that already existed?
Reality behind Digital Workers
In my opinion, for now, and as long as AI is in its current state, Digital Workers represent nothing more than an evolution of Robotic Process Automation (RPA). A field that has been helping companies automate repetitive tasks for more than ten years.
The main difference between RPA and the Digital Workers concept is the incorporation of artificial intelligence (AI), which undoubtedly makes it possible to speed up certain automations. And little else. Because everything about Digital Workers learning, adapting and making decisions is simply a lie.
For example, a Digital Worker could automatically manage a company's employee onboarding process, creating accounts, sending documentation and scheduling training sessions. These advances are undoubtedly useful, but how "smart" are they really? Most of today's applications are still heavily dependent on human programming and constant monitoring.
The promise of autonomy: fact or science fiction?
One of the most ambitious promises of Digital Workers is the ability to make decisions autonomously, learn from past experiences, and adapt to new tasks without human intervention. This vision, however, is closer to science fiction than to actual reality.
Artificial intelligence is still far from reaching a level of autonomy that would allow Digital Workers to operate completely unsupervised. Most of the "decisions" these systems make are pre-programmed or rely on models that require frequent adjustments and updates by people.
The idea of a digital workforce that adapts and learns like a person does does not yet exist. Although it is true that we are certainly not coming leaps and bounds closer to this possibility. Especially with the announcement of the upcoming release of Strawberry and Orion (ChatGPT5) by OpenAI,
Marketing versus Reality
Marketing from companies that have adopted the Digital Worker concept as the focus of their communication often presents an overly optimistic approach; where these tools replace people in a wide range of tasks, operating with near-perfect efficiency.
However, implementations are a different story. Many companies that have adopted this technology quickly discover that, while Digital Workers can handle specific tasks with great efficiency, the transition to broader, autonomous automation is still ongoing. Automation, in any case, is an assisted process, complex, costly, and fraught with obstacles along the way.
In the end, a Digital Worker is nothing more than a set of automated tasks sequentially ordered and supported, yes, by Artificial Intelligence to enhance automation. And this is implemented over time and at little or no cost.
Therefore, the debate about workforce reductions or exponential productivity increases through Digital Workers is exaggerated and often encouraged by the media since it is news that sells very well by itself. But the reality is quite different, and those of us who work with this type of technology see it every day.
And finally, a necessary debate: Do we want Digital Workers?
Although they are not a reality today, given the possibility of this happening, we must ask ourselves and reflect on this question: do we want fully autonomous Digital Workers to replace people?
Full automation poses severe ethical and social dilemmas. The replacement of people by intelligent machines would undoubtedly have incalculable consequences on the labor market and society itself. Therefore, this is a necessary debate to prepare. However, the politicians of the day will be more concerned about how to escape from their problems in the courts before working on society's problems.