Balance de la IA en 2025: útil si, pero un poco torpe todavía
Aún se están construyendo los cimientos de una nueva era
En 2025 la IA no ha sido todo lo que se prometía al inicio del año. La era de los agentes autónomos que iban a hacer todo por nosotros no ha llegado ni de lejos. La IA hoy por hoy es todavía más parecida a un becario muy rápido, muy listo, pero que se distrae con facilidad y al que no le puedes dejar solo. Todo el mundo la utiliza, pero nadie confía ciegamente en ella. La “revolución” se siente más bien como una ayudita administrativa extra.
Aquí van mi percepción de donde estamos a final de 2025:
1. La realidad del “Agente”: Tenemos becarios, no expertos
Los agentes autónomos son una promesa incumplida por el momento. En la práctica, requieren “niñera”. No delegamos tareas (”haz esto y avísame”), sino que supervisamos procesos (”haz esto, espera, corrige eso, ahora sigue”). La IA no nos ha quitado trabajo, simplemente ha cambiado nuestra forma de trabajar. Pasamos de crear por nosotros mismos a auditar nuestra IA.
2. El Gran muro matemático: poetas que no saben sumar
El mayor freno a la confianza es que los LLMs funcionan por probabilidad, no por lógica. Son excelentes redactando, pero inventan datos numéricos y fallan en cálculos básicos si no usan herramientas externas (que a menudo fallan). Esto obliga al usuario a tener la IA en una ventana y la calculadora (o Excel) en otra, rompiendo la ilusión de inteligencia total.
3. Integración “Frankenstein”
La fluidez prometida no existe. Vivimos en el reino del Ctrl+C / Ctrl+V. Las herramientas no hablan entre sí por barreras comerciales y de seguridad. El usuario de a pie pasa el día haciendo de puente humano entre islas tecnológicas desconectadas.
Esperanza para 2026: La Era de la Fiabilidad Invisible
El optimismo no está en que la IA se vuelva más “lista”, sino en que se vuelva fiable.
Menos Chat, Más Función: Que la IA deje de ser una conversación y pase a ser una utilidad silenciosa que funciona de fondo.
Solución al Caos: Que se arreglen las “tuberías” entre apps para eliminar la fricción.
Verdad sobre Probabilidad: Que los sistemas híbridos escondan al “poeta” cuando toca hacer cuentas, para que por fin podamos confiar en el resultado sin revisarlo con lupa.
En resumen: 2025 ha sido el año de aprender a convivir con la fricción de una tecnología revolucionaria pero inmadura. 2026 debería ser el año en que simplemente empiece a funcionar sin molestar.


